En el marco del 11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, el Jardín Botánico Padre Julio Marrero rinde un homenaje profundo, sincero y agradecido a las mujeres científicas que caminan junto a nosotros en la conservación de la vida. Hoy no solo celebramos trayectorias académicas, publicaciones o proyectos ejecutados. Celebramos, sobre todo, a esa niña que un día creyó en sí misma. A esa niña que miró una planta, un bosque, una semilla, y decidió que su curiosidad era más grande que cualquier barrera.

Muchas de las mujeres que hoy forman parte de nuestro grupo de investigación BioS, de la Reserva Tesoro Escondido, Fundación Great Leaf, Fundación de Conservación Jocotoco y de otras instituciones aliadas, crecieron en contextos donde la ciencia no siempre fue un espacio fácil para ellas. Han tenido que abrir puertas que antes estaban cerradas. Han tenido que demostrar, una y otra vez, que el talento no tiene género. Han derribado silenciosamente desigualdades históricas dentro de organizaciones científicas y académicas. Y lo han hecho con rigor, con excelencia y, sobre todo, con una profunda vocación de servicio. Son mujeres que dedican su vida a la conservación, que caminan en el campo bajo el sol y la lluvia, que forman a nuevas generaciones, que escriben, que investigan, que gestionan, que sueñan con bosques restaurados y especies salvadas de la extinción. Son mujeres que han hecho grande a nuestro jardín no solo por su conocimiento, sino por su ética, su sensibilidad y su compromiso.

El Jardín Botánico Padre Julio Marrero florece gracias a una red de mujeres valientes que sostienen, investigan, educan y transforman. En cada proyecto, en cada colección viva, en cada semilla, hay una historia de perseverancia femenina. Hoy queremos decirles gracias, no solo por su trabajo y excelencia, sino por la perseverancia silenciosa con la que han enfrentado las dificultades, por defender la ciencia como un acto de responsabilidad con la vida y por convertirse, muchas veces sin proponérselo, en referentes para las niñas que recorren nuestro jardín y empiezan a soñar con ser científicas. Que este día nos recuerde que cada niña que hoy mira una hoja con asombro puede ser la científica que mañana proteja un bosque o rescate una especie. Desde el Jardín Botánico Padre Julio Marrero renovamos nuestro compromiso con la equidad y el liderazgo femenino en la ciencia y la conservación, porque cuando una niña cree en su propio potencial florece la ciencia y, con ella, florece el futuro.
